ANEXO 4
El conejo de la luna
Este mito mexicano se les cuenta a los niños para explicar las manchas que se ven en la luna.
El dios Quetzalcóatl bajó un día a dar un paseo largo por la tierra, al caer la noche se encontraba cansado y hambriento sin saber qué comer cuando pasó enfrente de él un conejo que le ofreció de su comida, a lo que el dios se negó, pues no era algo que acostumbrara comer.
El conejo se ofreció en sacrificio para ser comido y Quetzalcóatl en agradecimiento le prometió que de entonces en adelante sería recordado. Lo tomó y lo elevó hasta la luna para estampar ahí su figura diciéndole “En homenaje a tu nobleza para que seas recordado por todos”.
Quetzalcóatl
Este dios era muy bondadoso y envidiado por su hermano quien adoraba la guerra y la violencia, por lo que inventó una historia sobre Quetzalcóatl para humillarlo frente al resto de los dioses. Quetzalcóatl, que en maya significa Serpiente emplumada, avergonzado por la humillación decide quemarse a sí mismo para desaparecer.
Sin embargo, lo que en realidad Quetzalcóatl había hecho era un plan para poder bajar a los infiernos, donde robó una astilla de los primeros humanos y combinada con su sangre crear una nueva raza de humanos en la tierra.
Por esta razón, gracias a este mito mexicano, Quetzalcóatl llegó a ser el dios más venerado y respetado por la cultura maya.
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